viernes, 5 de septiembre de 2008

CANDIDATOS EN EL INFIERNO.

(Segundo sueño mitológico)

Los ciudadanos ahítos de realidades leganenses vomitivas, nos embullimos en sueños mitológicos, donde los políticos de diversos partidos o ideales se nos representan de modo fantasmal y ésta noche de pesadilla butarqueña he descendido con ellos como el Odiseo de Homero, al reino de Hades, donde tras las brumas y las sombras, tienen una segunda vida los muertos. Dolorosa imagen la de ver a Montoya y a Josman en una misma lista electoral, como candidatos a regir los destinos municipales del Averno (la ciudad de los muertos).
Que nadie se asuste, pero dentro de 50 años, Montoya y este poeta amateur, bajaremos al mundo de las sombras y gobernaremos la municipalidad del infierno, eso indican mis sueños mitológicos, y es que, como todo en el universo, la vida nos separa y la muerte nos unirá.

Pero Montoya y yo, llegaremos desde nuestros despachos del averno a decir lo que Aquiles: “¡Mejor quisiera ser guardián de bueyes y vivir sirviendo a un pobre labrador sin recursos que reinar sobre los muertos, sobre este pueblo sin vida!...”
Leganés en ocasiones con 185.000 habitantes, parece también una ciudad de muertos en lo que respecta a la participación en la vida pública. Tenemos la juventud más preparada de la historia y dormita mientras se la desgobierna.

En la pesadilla, más propia, por lunática, del psiquiátrico de Santa Isabel que, de un hogar leganense, aparecen los espíritus del Diputado Simancas y del ex-Consejero Lamela. Tras éstas presencias, tomamos la firme resolución de decretar poner como cargos de confianza a Rafa Simancas para administrar las tibias, y a Lamela, como fogonero incansable del eterno fuego del infierno. Pérez Ráez, sería nombrado aedo, (cantor) para alegrarnos con sus cantos el café de la sobremesa, cantos de aire libre sin museo, sin acero corten, sólo azufre satánico por perdurable arte, Él y sólo él, aprobó el cerramiento de parques públicos, aunque yo acuso a Montoya de ejecutarlo.

Y sin tener yo el ánimo de aspirar a ser un intelectual de la localidad, reflexionemos sobre los versos que vienen a continuación, que empiezan a dejar de ser ripios, como decía el espadachín de Montoya.


Y cuando en el averno inmenso donde reina ardiente Hades,
nos presentemos Montoya y yo a comicios sepulcrales,
¿hallaremos el cemento, el terreno fanganoso?
¿el osario chamusqueante? ¡Ay, la ciudad de los muertos
que también tiene su arte! Las catacumbas de Roma,
la Isla de Perejil, y la bruma oceánica,
donde el espíritu sufriente del inmigrante caído
ha de votarnos Montoya en las urnas cadavéricas,
con el moho inyectado tras el salitre espumoso.

Y como cargo de confianza, de contador de tibias,
con sueldo de crisantemo le pondremos a Simancas,
y a Lamela fogonero, atizando llameante
el fuego perenne de los infiernos.

Leganés, 2 de septiembre de 2008


JOSMAN

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