domingo, 25 de enero de 2009

¡FUE EL DEMONIO, FUE EL DEMONIO! (Sinfonía Política)

A Santiago Llorente, que comulga cada día con cabezas picassianas.

A la espalda del “Che” en Leganés han colocado la Cabeza de Pablo Picasso, y es que, los políticos siempre dan la espalda a la cultura, auque a esta la vistan de bronce…

Puede un ser humano como yo, comer, escribir y leer en una mesa durante más de 50 años, hasta que llega un día en que uno reflexiona, y se da cuenta que lo que sostiene a la tapa de la mesa son sus patas. Salvo que ésta pueda levitar como Santa Teresa.

En botánica y en política ocurre lo mismo, a un árbol lo sostienen sus raíces, y a un cargo político su partido, al margen de los ciudadanos. Por eso de las listas cerradas.

Estos días de viento huracanado en Europa, y por ende en Leganés, me pregunto como incluida la Torre de Pisa soportan este brutal soplido de la naturaleza, y es que son sus cimientos invisibles quienes sostienen a los edificios.

Cuando un gobernante desgobierna o gobierna a golpes de cabezas picasianas, la culpa no es del presidente o del alcalde, la responsabilidad de caer sobre su partido que lo sostiene, sobre los cargos de confianza que liban en la legalidad en el panel de rica miel, sobre el resto del equipo de gobierno que sigue bien nutrido económicamente, mientras los votantes viven la crisis de la vacas flacas y de un paro brutal y escalofriante.

A lo largo de mi ya larga vida prostática y canosa, en democracia he visto cuan débil son los ideales y la voluntad del ser humano, tanto femenino como masculino, algunos tienen el precio de 55.000 y 43.000 Euros anuales.
Los Euros son la mejor medicina que existe, no te dan ni nauseas, ni te repiten las guindillas políticas.

Sí, vecinos de Leganés, el dinero cambia los ideales, la democracia suele vestir a los políticos con el bombín de J. Sabina en sus conciertos, y tienen como cena en La Chopera, un entrecol de ternera abulense.
Y a los poetas del pueblo con su pueblo, los dejan morirse en las aceras, como hace noventa años a Max Estrella, con las “luces de bohemia” a cuestas, nuestro Marques de Bradomín, nuestro Ramón María del Valle Inclán, murió en la miseria, y era el primer poeta de España, Azaña quiso alimentarlo con 25.000 pts., anuales, y el poeta murió dimitiendo por dignidad.

Y cuando los vecinos nos preguntamos ¿quién nombra a un alcalde? una parte importante del pueblo repite hasta la obsesión y la afonía aquél final de “Sonata de primavera” “¡Fue el demonio, fue el demonio!”

Leganés, 24 de enero de 2009

JOSMAN
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