martes, 5 de febrero de 2019

¿La herencia yacente, en Mayo?

Leganés, aunque se sucedan gobierno cada cuatro años, me da la sensación de que es como una herencia yacente, sin administrador, las leyes en la herencias familiares recoge las responsabilidades de los herederos, en política llega pronto, en Mayo, y cómo escuchar un mitin político, las propuestas y las promesas quedan después en el olvido, y en el abanico de posibilidades, en Leganés no son ninguna varilla de fiar.
Ahora resucita el ladrillo, pero existen otras necesidades del ciudadano de a pie, siguen la misma senda, el alquiler de la vivienda se ha disparado, cuando la subida del salario mínimo interprofesional ha tenido una ligera subida, y los pensionistas reivindican cada día.
Es decir, seguimos en esa rotación, como lo hace la Luna, que nunca nos enseña la cara oculta, aunque exista una norma de transparencia, será que la política tiene esa medida, de que la rotación dura exactamente lo que la traslación, y así seguimos, sin ser pesimistas, pero realistas, en una democracia en que, los problemas existenciales siguen a la espera.
Es verdad que ya no vivimos los tiempos del nacer del siglo XX, aquellos del Barrio de la Injurias, al sur de Madrid, en lo que hoy se conoce como Pirámides, sí, las necesidades sociales no son tan graves, pero son, y seguimos arrastrando carencias en sanidad, enseñanza, trabajo y servicios sociales, a los que las formaciones políticas no han dado una respuesta tras el alivio de la crisis. Parece una pandemia que se extiende, pero en Leganés lo dejo en una epidemia local que se ha convertido en crónica.
Al barrio de la Injurias bajaron Galdós y Pío Baroja y reitero aunque hoy tenemos mejor calidad de vida, trabajadores y pensionistas reviven de nuevo “La lucha por la vida” no es una hipérbole, es la factura de la luz, la alimentación y un sinfín de etc., las políticas locales, es verdad que no tienen responsabilidad, pero pertenecen a ese tejido político que sí las tiene, no mueven un ápice las piezas del ajedrez sanitario, social y laboral, fichas y tablero que permanecen inmóviles en un anaquel del trastero.
Ayer decía que Leganés es una herencia yacente, y lo es, porque la política es así, una herencia yacente de un gobierno a otro, hay problemas en Leganés que pasan de uno a otro, y la responsabilidad como en las herencias, es de quien las hereda y acepta, según nos dicen las leyes:
“La herencia yacente es la situación en la que se encuentra el patrimonio de la persona fallecida, desde que se produce la muerte y hasta la aceptación de la herencia por parte de los herederos.”
“Por lo que a efectos fiscales se refiere, desde que se produce el fallecimiento hasta que se acepta la herencia, los bienes son atribuibles a los herederos, y por ende en base a lo dispuesto en el artículo 11 de la LIRPF 35/2006, de 28 de noviembre, los rendimientos del capital y las ganancias y pérdidas patrimoniales se atribuirán a los contribuyentes que, según lo dispuesto en el artículo 7 de la Ley de Patrimonio 19/1991, de 6 de junio” Hasta Legalitas y otras entidades de bufetes de abogados nos lo dicen. Así también es en política cuando se suceden gobiernos.
En fin que, la Calle del Cobre y otras, la piscina Solagua, el pedal de los contenedores y la biblioteca central, se heredan de PP a PSOE, y sus rehabilitaciones son atribuibles a quien gobierna, y eso es Leganés, una mala herencia yacente, sin administrador, la factura del rendimiento y patrimonio en Mayo, coincidiendo con la Declaración de la Renta.
JOSMAN.

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