jueves, 6 de septiembre de 2007

CARTA POÉTICA A MESQUIDA (2)

¡BASTA YA, DE SANCIONES RIDÍCULAS!

Los Guardias Civiles, siempre demandamos clara o tácitamente: Democracia, Libertad y Dignidad, olvidando que, el primer eslabón de nuestra necesidad es la humanidad de algunos de quienes nos mandan estos días.

La humanidad del que ejerce el mando, es y debe de ser el primer ejercicio para granjearse la lealtad en el servicio de sus subordinados, lo demás viene por añadidura por que es el fruto de lo citado primeramente.

Las sanciones que imponéis a los Guardias
son ridículas, con la razón perdida,
les debilita y les hunde
en ese pozo donde el malvivir
es un barco que navega
en un océano de plomo
donde se carece de horizonte y meta.

¡Basta ya, Sr. Mesquida!
Mordemos las esquinas
tras reflexionar en el Parnaso
donde se fundió la democracia
y la dignidad. Que empieza
por la humanidad del hombre.

La humanidad es el punto de partida,
sin ella, el hombre fracasa
en su propia libertad, en su democracia colectiva
y en su dignidad personal.

Por ello, pedía en mi primera carta,
la humanidad de algunos mandos
que acosan a nuestros hombres
en la barricada de la muerte
allá en Vizcaya.

Usted, no lo ve por la inmensidad
de su aureola, el correctivo de
esos dos ángeles guardianes
que tienen que construir una quimera
de ilusiones porque les asfixia
la sinrazón de los poderosos
que se asoman a sus estrellas
para sentirse celestiales e inmortales.

El Cuerpo está dividido
y camina como un tren mal articulado,
sí, que llega a las estaciones
dividido en vagones
que me recuerdan a los cangilones
de una noria esclavizada,
deshumanizada, donde el asno
cegado y con pasos lentos
nos da el agua de la vieja España,
esperando el ocaso de su otoño
que será su única libertad.

¡Basta ya! Dinamicemos
la noria institucional:
Humanidad, y después,
libertad, democracia
y así Sr. Mesquida
empezar a caminar.

Leganés, 6 de septiembre de 2007


José Manuel García García (JOSMAN)
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