sábado, 1 de septiembre de 2007

SEPTIEMBRE

Septiembre llega con tu ausencia,
deambulo herido como un ciervo,
doy la imagen de un resucitado.

Los días se acortan y las noches se visten de lujuria
con un deseo febril y devorante.
A veces sin horizonte me resisto
a lo que el obrero hace cotidianamente:
madrugar esclavamente.

Sin ti la luna amarillea,
parece una anciana con las enaguas viejas,
y yo un viejo viudo con rostro de sacristán.
Septiembre es un verano prestado,
porque a veces mañanea con gris de otoño,
otras, con un sofoco de andropausia prematura.

Ando sin meta y sin rumbo por La Chopera,
piso las hojas secas como los bueyes asturianos,
mi yugo es el vicio del pensador que acuna
sus ojos en la rama temblorosa de una acacia,
en Leganés las acacias tienen semblante de día laborable,
es un árbol niño, que siempre quiere ser mayor.

Septiembre es a mis ojos como un soldado vencido,
como un Guardia Civil onírico
en la siempre cuneta de su libertad…

Septiembre camina tras mis pasos como mi sombra,
tiene un ángel agitanado de ardiente mediodía,
culebrean los besos de su madrugada,
y su última tormenta me despierta
del letargo, y yo abrazo la humildad próxima
del otoño, como una parturienta primeriza
se abraza al primer llanto de una vida de su vida.

Y tú, en Moguer, buscando una huella de Platero
en el arenal, donde todos los besos
llevan miel azucarada en caramelo.

Leganés 1 de septiembre de 2007

JOSMAN
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