sábado, 1 de septiembre de 2007

AGOSTO

AGOSTO.

Abrasa el sol de agosto todos los caminos,
a veces un suspiro alivia el caminar,
Madrid y Leganés ahogan cuanto vive,
sólo los olivos soportan penitente
ese sol de justicia que nos ajusticia
al caer la tarde con sus rayos verticales.

Quizás la naturaleza cruel
nos golpea con el sentido de la fragua
para moldearnos en la fiebre de los siglos.

Estoy contigo y el aire artificial
me hace musitar en el atardecer
cuando los besos son del chocolate preferido,
una tarde tras otra los chopos nos miran tan lejanos…

Y nosotros, en este reino de placeres cotidianos
apuramos los abrazos de los sentidos,
como apura el bebedor el licor que le devuelve
a la alegría momentánea.

La cigarra del parque solitario
acuna a los gorriones que dormitan,
un palomo viejo bebe de la fuente
como si fuese el último placer de los encantos.
Pues, el parque parece un jardín encantado
donde las ramas abanicadotas
se desprenden del insecto inoportuno
con el grito mudo de la fuerza toda.

Brisa abrasadora de este Leganés perdido,
ahíto de amantes de lo ajeno,
que llaman libertad y democracia
a una urna que el pueblo limosnea,
quizás por liberal la huella del pasado
que aún nos hipoteca el presente incierto
de una sociedad que cabalga en burros ciegos.
Así es agosto, besos de chocolate,
y una fiesta pagana que ora de espaldas al Butarque
y suda el vino de otros días
para la batalla voluntaria que une a los beodos
en la ceremonia de los ciegos frente al sol.
Agosto es cruel, igual que enero con su escarcha,
el tiempo hiere y nos alcanza,
y sólo tus besos deberían de existir
en la luz inmensa de mi calendario.

Leganés, 2 de agosto de 2007 JOSMAN
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