sábado, 18 de enero de 2014

ARTISTAS EN LEGANÉS POR FILIPINAS:




 Cartel del acto.
Irene Persa, una voz envidiable. Y una chica "guerrera" en el escenario.
Foto de la artista.


Ayer día 17, asistí a un acto en solidaridad con las víctimas del Tifón Yolanda acaecido en Filipinas el 8 de Noviembre del pasado año. Me extrañó no ver a nadie del PSOE e IU. Los políticos que se dicen del pueblo y que tienen además vocación de Internacionales (El género humano es la internacional, dice la famosa canción) deberían dar muestras de solidaridad con las víctimas de una tragedia, aunque ésta venga de manos de la naturaleza. Cada cual es libre de acudir o no a un evento, pero los observadores notamos su falta.



A pesar de que tuve que ausentarme -un minuto- por aquello de la presunta próstata, en general los artistas solidarios pusieron todo su empeño, en especial Los Kome-Kome, uno de ellos vecino mío de Zarzaquemada, hoy afincados en Leganés-Norte. Los cantautores Juan Dorá y la mexicana Olga Montes con una interpretación realmente sentida y de calidad artística. Los cómicos Pedro Delgado, Juan Aroca, Carlos Iribarren y La Midolla, muy profesionales con sus monólogos y parodias. El mago Rafa Píccola, simpático y habilidoso. La bailarina internacional Sneha Mistri, se movía por el escenario con soltura y sensualidad bollywoodiana.



Me maravilló la última actuación de Irene Persa junto a Juan Márquez y el guitarrista Miguel Ángel Escamez, con el emblemático grupo Coz de la mítica canción “Las chicas son guerreras”. También Álvaro de nombre artístico Alvarzeus brilló a gran altura.



Pero Diana Marugán, -actriz, cantante, bailarina y periodista- aún siendo una mujer disciplinada en exceso, podría escribir y escribo que, intentó “derramar a su paso esencias de lisura” como dice la canción de “La Flor de la Canela”, tal como lo hacía María Dolores Pradera, que nadie como ella sabía mezclar la gran aristocracia y la sencillez en las tablas escénicas.



Diana Marugán, dicho sea con respeto, parecía una autómata. Era como nuestras vecinas de Bailes de Salón, el paso aprendido, milimetrado como una pieza salida de la fresadora industrial sometida al calibre medidor.

El artista o la artista debe de ser natural, porque así lo desea la mayoría de los espectadores, tal y como salieron los citados Irene y Álvaro, donde con sus voces dejaron pequeño el gran escenario del José Monleón.



La presentación de Diana gozó de cierta cursilería, -en mi opinión- en su punto cenital, al lado del polo opuesto, al Padre Ángel, que tiene un verbo sencillo y profundo con grandeza de alma.

Estamos pues, bajo las luces de las candilejas, donde todo se ve, se observa meticulosamente, y donde la expresión resalta más que la intención.



Algunos, incluido quien esto escribe, nos queremos dar a conocer sin conocernos, y esa es nuestra asignatura pendiente, los que empiezan se diferencian de los que tienen el camino andado, pero así es todo en la vida…

David Dorta, sin embargo, espontáneo, natural y con gran fuerza cómica demostró profesionalidad y saber estar en un escenario y se emocionó al final, después de ver que el resultado del gran esfuerzo realizado había llegado a término, el público estaba entregado y los sacrificios realizados habían merecido la pena.



JOSMAN.
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