lunes, 19 de mayo de 2014

LA CULTURA ENLATADA EN LEGANÉS.

Quizás mi modelo cultural no sea el acertado, pero tengo el derecho legitimo de decir que no me gusta lo enlatado y precocinado.

Al margen de los gobiernos pasajeros que votamos y soportamos en Leganés, la cultura reposa en el tejido de la urdimbre y la trama de sus técnicos que la elaboran.

Las entidades solo reciben los hilillos sobrantes de ese tejido de la lana, que son las migajas de una hogaza oficialista, me recuerda al Valdilecha de mi infancia, donde las mujeres rebuscaban tras la colecta de las aceitunas, y aquellas no recogidas, eran reitero, rebuscadas para llevar pequeñas cantidades al molino y con ello tener aceite puro de Oliva a sus hogares.

En Leganés ¿se informa? SI, los presupuestos son públicos, y su producto cultural se da a degustar, lo cocinado en cultura nos alimenta, y siendo bueno, es precocinado y enlatado, y se da con buena voluntad, pero impuesto, y ésta decisión legal y honesta, a mis ojos es mercantilista, y lo mercantil pierde la parte nutritiva del arte cultural.

El arte según lo entiendo, y puedo estar equivocado, alimenta almas y sentires, jamás aparatos digestivos.

El arte cultural, que no culinario, no es Sra. Concejala, un asado o un arroz de la "Taberna de- nuestro admirado- Quique"

A pesar de lo citado en el segundo párrafo, jamás criticaré a los técnicos por ser trabajadores cualificados, el problema es que los cargos políticos son como la lotería, en ocasiones ir en una lista apoyada por la ciudadanía, no es garantía de saber gestionar.

Como decía Alfonso Guerra, "hay políticos que mariposean, y lo mismo están en Interior que en Agricultura o Fomento," es decir deberíamos tener un gobierno de técnicos, que al fin y al cabo son los programadurse de nuestro alimento cultural.

JOSMAN.
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