domingo, 27 de octubre de 2013

ESTHER FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ Y LA TALIDOMIDA.

Esther con el doctor Knap. descubridor de las malformaciones genéticas por la Talidomida.

HOY EL DIARIO DE BURGOS, RECOGE LA LUCHA DE NUESTRA AMIGA ESTHER, CINCUENTA AÑOS EN BUSCA DE JUSTICIA

Salud / 50 años de lucha

Esther Fernández: «El informe genético es firme: la talidomida fue la causante»

Samanta Rioseras / Burgos - domingo, 27 de octubre de 2013
"«Mamá te cuenta que te tienes que quedar solita en un hospital y que ella tiene que regresar a Villalbilla de Gumiel a cuidar de tus otros 8 hermanos», recuerda Fernández, que pasó la niñez entre centros sanitarios de Burgos, Madrid, Sevilla y Zaragoza. «Los he recorrido casi todos. Y nadie sabía nada. Nadie te decía nada. Fue muy duro y en el pueblo se formó un gran revuelo porque te salías de la norma», se lamenta.
La talidomida le provocó acortamientos en el brazo izquierdo y la pierna derecha. «No tengo codo, me faltan dedos y para andar he necesitado prótesis toda mi vida», explica Fernández que estuvo a punto de fallecer porque no podía ingerir alimentos. «Ni tomaba el pecho materno, ni el biberón. Tuve que alimentarme a base de leche condensada rebajada con agua», explica.

A los 9 años se marchó de su pueblo a Sevilla, donde tenía familiares, para poder estudiar en un centro adaptado a sus necesidades tras lo que siguió formándose hasta terminar su carrera universitaria en Psicología y Pedagogía. «La niñez fue muy dura y la adolescencia puede que aún más. Las miradas eran continuas y ves que eres diferente y que hay quienes tratan de aislarte porque no estás dentro de la norma. Aunque no se muy bien donde está el grado de normalidad...», continúa relatando la historia de su vida, para hacer un inciso sobre el calvario que supusieron las prótesis. «Las primeras fueron auténticas patas de palo y eran muy pesadas. Además son especiales porque no tengo un muñón. Conservé el pie, gracias a mi padre que no dio el consentimiento para que me lo amputaran y aunque sea pequeño, aún tengo algo de fuerza».

Actualmente sigue mejorando sus prótesis para hacerlas más ligeras y espera poder estrenar las nuevas en navidad, «más funcionales para seguir teniendo una calidad de vida y continuar trabajando», comenta Fernández que tuvo que esperar muchos años hasta que le realizaron un informe genético, donde establecieron que sus malformaciones no eran genéticas, sino que las agenesias fueron provocadas por la ingesta de la talidomida de su madre durante el embarazo.
El estudio ha sido corroborado recientemente por el doctor madrileño Claus Knapp, uno de los autores que descubrió los problemas generados por la talidomida, al que Fernández ha conocido en la capital española donde ambos residen. «Fue uno de los días más felices de mi vida. Merece más que un Nobel. A estos seres humanos son a los que hay que darles las gracias todos los días por su trabajo».
No le tiembla la voz en toda la conversación hasta que habla de su familia cuando su entereza da paso a una gran admiración. «Tengo los padres más maravillosos del mundo y los mejores hermanos. Han estado conmigo para que no me hunda»."
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