viernes, 27 de febrero de 2009

LA LISTERIOSIS POLÍTICA AGUDA.

Posiblemente el mayor problema con el que se enfrenta la psiquiatría moderna española, sea esa bacteria que produce la listeria, que bien tratada, en la infancia especialmente, no tiene mayores consecuencias físicas, aunque bien es sabido que en siglos pasados revestía una gravedad mortal.
“La Listeriosis es una infección debida a la bacteria Listeria monocytogenes. Afecta a los animales y, con mucha menos frecuencia, al ser humano. En el recién nacido, puede revestir gravedad.La contaminación tiene lugar, generalmente, durante el consumo de alimentos que contienen la bacteria responsable de la enfermedad. Entre estos alimentos están la leche cruda, queso elaborado con esta leche, carne cruda o mal cocinada, verduras crudas o embutidos. La mujer puede transmitir el bacilo al feto durante el embarazo (por medio de la placenta) o en el momento del parto
Esta bacteria no se aniquila por completo con fármacos, se minimiza, y aletargada se instala en una parte de cerebro, y con el tiempo, al llegar a la edad adulta, se desarrolla en algunos pacientes, trastornando comportamientos de su personalidad.
Es por ello que, convierte paulatinamente al paciente en un esclavo de la avaricia desmedida, que le lleva a ansiar los bienes ajenos, ya que el individuo no se conforma con la riqueza que acumula con su trabajo.
Desgraciadamente para nuestra democracia, algunos pocos de estos pacientes desembarcan en los partidos políticos, y esta avaricia, termina haciendo que de modo inteligente empiecen a prevaricar y a jugar con el dinero ajeno, es decir, el de todos y todas.

Y resulta que, al haberse dado múltiples casos en la política española, esta enfermedad alcance hoy tintes de epidemia, siendo ésta la que nos hace dudar de la fortaleza de nuestra democracia, y por ende, de nuestras instituciones que emanan de ella.

Por todo ello, se debe de investigar en la “vacuna de la honestidad”, reforzando ésta con programas de apoyo psicológico y social.

La listeria, enfermedad más común en los animales, al pasar al ser humano es la causante de nuestros males políticos. Debemos por lo tanto entender este afán de enriquecerse como una enfermedad.
En personas con trabajos dependientes de empresas privadas y públicas apenas tiene incidencias, no pasa de pequeños hurtos.
Por ello lo que nos ocupa, deben de ser los pacientes que en actividad política manejan grandes presupuestos y adjudican obras a personas sin escrúpulos en algunas ocasiones.
Debemos de maldecir a la enfermedad y compadecer al paciente. Lo demás queda en manos de la Justicia y de la Ciencia.

Aunque esto sea simplemente, un metáfora de la bacteria presuntamente corrupta que nos invade estos días.

Leganés, 27 de febrero de 2009

José Manuel García García (JOSMAN)
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