lunes, 24 de mayo de 2010

MI RINCÓN DEL BUTARQUE.

Orilla suroeste del lago del Butarque, unos metros hacia arriba está el banco donde me siento, y lo hace muchos leganenses.En el centro con cimentación de piedras, la caseta de los patos, al fondo el Geyser millonario...


Un banco donde me siento

bajo un sauce de lágrimas

verdes y colgantes.

Al fondo, el lago

y una pradera silvestre,

excrementos de aves en la orilla,

el agua verde, enturbiada

tras la tormenta gris,

que aún embarrando alimenta.



El Butarque tiene todo

diminutamente bello;

los insectos de los que escribo,

el pinar monjil, su merendero,

hasta los enamorados primerizos,

los trigales de la ladera sur,

solo el cementerio que corona

parece un Partenón pepinero

de panteones fríos,

de cruces negras y morados

otoñales crisantemos.




El Butarque con su cauce

menguado,

a veces huele a pesca

abandonada, y otras,

a hierbabuena, a hierba

fresca de primavera.

Y es sobre todo, una caricia

que Leganés casi desconoce

y no frecuenta.


Leganés, 24 de mayo de 2010

JOSé MANuel García García (JOSMAN)

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