viernes, 20 de abril de 2012

EL POZO Y EL SEDIENTO.

Cuando uno leganea, no se por qué medita sobre lo que tiene delante de los ojos.

De nada sirve la generosidad de la naturaleza, que tengamos un buen sol y el agua necesaria para que hagan medrar la mies, si el agricultor carece de ideas y de instrumentos para cosecharla.

Lo mismo pasa con los políticos españoles y europeos en esta crisis, carecen de ideas, y sus instrumentos acaban cercenando las manos laboriosas de nuestros trabajadores.

El dinero no se ha evaporado, lo han escondido a buen recaudo, en ocasiones en paraísos fiscales, otras, la avaricia desmedida de la banca. Y sin dinero, el dinero generado por los pobres, no hay simiente que haga crecer los campos.

¿Qué hacer? Tan sólo se me ocurre una metáfora: Imaginad unos hombres caminando por el desierto tan sedientos que beben sus orines, llegan a un oasis, allí un pozo donde el dueño se niega a compartir su agua.

Dos soluciones: convencer al dueño con la palabra, o reducirlo por la fuerza hasta haberle hurtado el liquido elemento.

Hurtar y robar son faltas o delitos -según circunstancias- en casi todos los estados del planeta con desiertos o sin ellos.

Pero no olvidemos que: "La necesidad obliga a realizar acciones que la ley no permite" lo solía repetir mi suegro, pero desconozco de que mente salió esta cita.

Por ello, antes de morir de sed, asaltemos el pozo...


Leganés, 20 de Abril de 2012

JOSé MANuel García García (JOSMAN)

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