martes, 8 de abril de 2014

EL COSTAL DE HARINA...


CON MI OBRA DE TEATRO, TRATARÉ DE DEMOSTRAR COMO LA HARINA DEL ESTADO BENEFICIA A TERCEROS, SIN UN VERDADERO CONTROL, QUE PROTEGIENDO O CREYENDO PROTEGER AL DESPROTEGIDO, LE ABANDONA AL PAIRO DE LAS MAREJADAS HUMANAS, QUE SUELEN SER PEORES QUE LAS MARÍTIMAS.

En el enrejado parque de “Los Frailes” de Leganés, paseaba quien esto escribe una mañana soleada de Abril, tan sólo observaba esto que se repite casi a diario en nuestra localidad, como tras el bello trinar de los gorriones, acudían a dicho parque las aves carroñeras y picoteaban el cerebro de éstos hasta que dejaban de mover sus alas de modo convulsivo en una trágica agonía.

A unos pocos metros de distancia hallé a Manolo, un paciente del psiquiátrico que al parecer tal y como me cuenta él está en un piso de acogida tutelado por este hospital tan famoso de Leganés.

Manolo exclamaba dirigiéndose al viento: ¡La harina, la harina!¡maldito Félix que la inventó!

La relación que tengo con él me hizo decirle:¡ Manolo harina de trigo, no sabemos quién la elaboró el primero, durante docenas de siglos se ha estado haciendo pan y otros alimentos teniéndola como base de los mismos.

Instantáneamente exclamó: ¿Y tú que sabes del harina, y de mi harina? Y sobre todo de la del estado donde todos metemos mano, y como dice un refrán de tu carabanchelero barrio: “maricón el último”

Hoy la homosexualidad está bien vista, pero en aquellos años de mi  juventud, parecía una ofensa para el honor de los que queríamos ser hombres, hasta darnos cuenta que, la hombría está muy lejos del aparato genital. Pero en verdad se decía mucho, “Una carrera a la Fuente de la Mina, y maricón el último…” y hasta los comodones como yo, corríamos para no ser maricones, y sin importarme la vida privada de mis amigos de infancia, cuántos de los más veloces hoy tal vez en la madurez de nuestras vidas sean con su derecho legitimo a serlo, aquellos maricones del ayer.
 
JOSMAN.
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