sábado, 5 de abril de 2014

LA ZANAHORIA Y EL BURRO...


Han estado dos semanas con la muerte de Adolfo Suárez, la siguiente, esta última con una multa de tráfico esperanzil, la prensa y el poder o los poderes aprendieron de Franco aquello de, fútbol y toros, es decir, ponle la zanahoria al burro y no pensará en la carga.
 
A Suárez le traicionó hasta su sombra, hoy lo glorifican en la Almudena, lo de Esperanza Aguirre, es simplemente una presunta infracción de tráfico.

Y mientras tanto en las fraguas de los diablos, se elaboran presuntamente, los recortes, la mamandurrias, la pobreza energética y alimentaria, el pago de la deuda, uno y mil atropellos peores que derribar una moto o que a un policía le de un supuesto estado de ansiedad, o sea la ansiedad del que se fuga, eso es la anécdota, eso es la distracción del pueblo.
 
Es en definitiva, la zanahoria que se le pone al pueblo porque España es más de "mira quien baila" que de mirar al discapacitado que no puede bailar.
Mientras exista la zanahoria, habrá asnos, y hasta los consagrados como Platero, se distraen con las mariposas por no asomarse al pozo donde se reflejan las estrellas.
El pueblo es como un pasajero de tren si se duerme o se distrae viendo como otros bailan, se pasa de estación, y tiene que desandar el camino hasta su destino.

Yo soy burro también, pero tengo la suerte de que no me gustan las zanahorias.
 
JOSMAN.
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