viernes, 18 de mayo de 2018

El viejo manicomio.


 El viejo manicomio.
(Cartas desde una celda)

Gracias a Nuevo Crónica que ha publicado esta opinión.http://nuevocronica.es/el-viejo-manicomio-cartas-desde-una-celda-44450

Ha publicado la prensa que en el Psiquiátrico antiguo de Santa Isabel de Leganés. (inaugurado en 1851) Por parte de cinco doctoras y un doctor se han hallado cartas de pacientes en los archivos, las cuales se van a publicar en un libro sin incluir los verdaderos nombres de las personas que las escribieron y los destinatarios. En Leganés se ponía sal a la miel en el siglo XIX

Por lo poco que hemos conocido los lectores, no nos han parecido párrafos de pacientes encarcelados de por vida, porque sin desvelar nada, ni siquiera del pasado, el libro podría llamarse como aquellas cartas de Bécquer “Cartas desde mi celda”
Me pregunto cómo aquellos seres sometidos a tratamientos propios de la época, con una incipiente psiquiatría, podrían tener esta lucidez epistolar.
Dicen muchas publicaciones que, “los locos estaban atados y en ocasiones azotados y llenos de suciedad”.
Ignorando si algún día serían dados de alta, por ello, la esperanza de salir era remota. ¿Quiénes fueron los que impidieron que esas cartas llegaran a la estafeta de correos?

Aquella brutalidad de la electroterapia con descargas eléctricas, así como la hidroterapia que introducía a los pacientes en bañeras agua fría durante horas, eran inhumanas.
Los psiquiátricos llamados en el pasado manicomios, utilizaron cadenas y grilletes, pero las historias que guardan los muros restaurados del Santa Isabel encierran algo peor que los tratamientos agresivos, historias de injusticias sociales, en ocasiones acompañadas presuntamente de las judiciales, donde se recluía e incapacitaba a seres que escribían  cartas desde las celdas colectivas, a pesar de la buena gestión de las religiosas, como también lo fue la creación por dos monjas del Psiquiátrico de mujeres de Ciempozuelos (año 1876)

En la gran obra de Galdós: Fortunata y Jacinta, a Maximiliano Rubín tras la muerte de la primera, él quería irse a un convento, y Galdós lo envía a un manicomio en su novela, ya escribimos con anterioridad que nuestro novelista acompañaba en sus paseo hasta Leganés a Silverio Lanza años después, pero en una visita anterior le pudo servir de inspiración nuestra ciudad pepinera.

Cuántos y cuántas como Rubín fueron recluidos por intereses creados, familiares, hereditarios y empresariales.

Hasta en mi humilde “Quijote en Polvoranca” recojo la historia teatralizada de un hombre que es internado de por vida, sin otra patología que la de afirmar que hablaba con Dios, sin otra circunstancia ni maniacodepresiva o neurótica, ni lo que hoy llamamos bipolaridad, esquizofrenia y otras.
Esperemos el libro recopilatorio del hallazgo, ignoro si ya está publicado, leamos esas cartas o pequeños párrafos, entremos por esa ventana de la lucidez en la desesperación y en cierta tortura, para intentar hacer desaparecer la melancolía que se clava en el hondón del alma.

Hay locuras patológicas, pero hay locuras provocadas, he escrito muchas veces que, la locura no es culpable de nada, lo culpable es lo que la provoca o quienes la provocan.
Leganés tiene historias antiguas que borró el tiempo y los intereses familiares y burocráticos, nunca saldrán a la luz. Hoy que se debate sobre la condena perpetua revisable, aquellas del siglo XIX condenaban a los pacientes a perpetuidad. ¿Ingresaron dementes, o les volvieron? Leeremos éste libro y lo analizaremos, pero siempre quedará la duda en esas sombras, que seguro que aún pululan espiritualmente por nuestro emblemático edificio neomudéjar, el viejo manicomio.

José Manuel García García (Josman)



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