miércoles, 8 de junio de 2016

MARIANELA, ES ESPAÑA.

Leed Marianela, Doña Perfecta y Misericordia, la prosa social que nos conmueve a los poetas de ayer, de hoy y de siempre.

"Nela, Nela", decía a gritos nuestro Galdós llorando, imaginando a Nela en el escenario del teatro, viejo y ciego, todo Madrid creía que había perdido el juicio, y lo que hizo fue patalear con la palabra lo que había escrito en 1878, en todo lo inventado hay una realidad que abre el sentimiento en canal, retratando a España antes que la "generación del 98"


Fue diputado y asqueado se refugió de nuevo en la pluma, Gabriel y Galán hizo lo mismo, solo con el Capitulo II de Marianela, hizo temblar los cimientos de un Estado que no solo perdería Cuba y Filipinas, perdía su dignidad, y creó a una Marianela real, por ponerla en negro sobre blanco, la adolescente raquítica que muere por amor, Nela es España durmiendo en un canasto, como hoy, como siempre.


"-Después de esa catástrofe, pobre criatura -dijo Golfín con cariño-, has quedado trabajando aquí. Es un trabajo muy penoso el de la minería. Tú estás teñida del color del mineral; estás raquítica y mal alimentada. Esta vida destruye las naturalezas más robustas.

-No, señor, yo no trabajo. Dicen que yo no sirvo ni puedo servir para nada.
-Quita allá, tonta, tú eres una alhaja".

Pero antes en el mismo Capítulo ya Galdós nos había metido en el cesto a los lectores para destrozarnos la belleza y llenarnos de Misericordia
"Un día dicen que subió a limpiar el farol que hay en el puente; puso el cesto sobre el antepecho, yo me salí fuera y caíme al río.

-¡Y te ahogaste!
-No, señor; porque caí sobre piedras. ¡Divina Madre de Dios! Dicen que antes de eso era yo muy bonita"

No haber leído con los ojos del alma Marianela, es, no haber leído nada, ni saber de dónde venimos, ni dónde vamos.


Galdós que sepamos no era poeta, no necesitaba la poesía, Nela es su poesía, El Quijote se deja morir, tras recuperar el juicio, Nela muere de amor, nunca sabremos si fue el propio amor de Galdós el que moría, el amor a una España desvanecida sobre un lujoso sofá donde escondía su fealdad.
"Escribir es llorar", decía hoy a María Jesús, también leer es llorar.

JOSMAN.
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