domingo, 28 de agosto de 2011

EN EL PSIQUIÁTRICO DE MUJERES DE CIEMPOZUELOS.

Debo primeramente, destacar la gran labor la de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús en el Complejo Asistencial Benito Menni. Que dicen en su web:


También quiero expresar mi agradecimiento como ciudadano madrileño a, el personal médico, enfermeras, auxiliares de enfermería, personal administrativo y laboral de éste centro.

Esperanza Aguirre, -Presidenta de la CAM.,- debería ir un día a este hospital o residencia, sin escolta, sin médicos, enfermeras y esa corte de acompañantes, simplemente sola, para sentir lo que tiene y tenemos, para respirar de esa paz y de esa observación nunca sentida.

Hoy he estado de visita en el Hospital Psiquiátrico de Mujeres de Ciempozuelos, he estado en esa placidez donde se tratan de curar las enfermedades del alma, sufriendo y sintiendo el alma, otras tienen lesiones o disfunciones cerebrales, allí he visto la melancolía, los juegos, los paseos, hasta el amor recatado floreciente, que posiblemente es un amor de urgencia, y sobre todo, he visto la paz, porque me he contagiado de ella viendo la paz ajena, y la he escrito libremente tal y como surge del manantial de mi mente.

Bajo el alto ciprés hospitalario

una mujer chilla, pero está jugando,

las pacientes juegan a un no se qué

como adolescentes de cincuenta años.




Otras se acercan a mí, me piden tabaco,

pasa una pareja que se acaricia

con una castidad fingida y disimulada

que entre rejas y muros limita el espacio;

se hablan, se miran y levantan

el majestuoso edificio de su amor.





A mí, me gustaría en esa rosaleda,

-tras el café amargo de la media tarde-

sentir ese amor de una mano temblorosa.

Otras mujeres, con la mirada perdida

hacia sus adentros, acunan su melancolía

vestidas de domingo, el porche se nutre

de seres, es como una Gran Vía minimizada

con bancos de terraza y cafetería.





Una paciente me llama “guapo” y me besa,

otra, va a decirle a mi mujer discretamente

que, me está ligando una eufórica joven

de labios húmedos, que traspasan mi barba.





La mujer que chillaba, se acerca a un hombre

que viene a dominguear compuesto

desde el hospital masculino, a bailar;

mientras, el sol agostea fieramente.

El psiquiátrico tiene esa placidez

de un siglo pasado, yo reposo esta tarde

como ellas, ante un melocotón rosado

que mi mujer como a un enfermo, me pone en la mano.





Pasa el amor limpio con el paso lento,

adormecido ante las visitas que observamos...

Y suenan los platos de la cena

cuando el sol desciende precipitado

sobre abandonados y resecos olivares.





Tenemos que acabar la visita.

Yo miro la estatua de dos hermanas

Hospitalarias, de la Orden Fundadora.





Y al salir, siento un vacío frío…

me pregunto por la soledad acompañada…

Cárcel sin tiempo del dolor del alma.





Cienpozuelos, 28 de agosto de 2011

José Manuel García García (JOSMAN)

3 comentarios:

Isa dijo...

Hola Josman. Decirte que he encontrado esta entrada de casualidad: la nostalgia de un recuerdo me ha hecho buscar el psiquiátrico de mujeres de Ciempozuelos. Estuve allí hace 4 años de voluntaria y tu poesía es lo que viví. Gracias por ello.

JOSMAN dijo...

Gracias Isa por tu comentario, a las voluntarias alguna vez os harán un monumento, gracias por serlo.

Saludos.

JOSMAN.

Anónimo dijo...

HACE 14 AÑOS TRABAJE ALLI, CON SU POESIA ME HACE RECORDAR MOMENTOS INCREIBLES VIVIDOS ALLI,MUCHAS GRACIAS