martes, 28 de abril de 2009

LA SIBILA, MONTOYA Y JOSMAN PROFETIZADOS.

Decía Robert Graves que, Claudio fue a Cumas en Campania a visitar a la sibila, que habitaba en una gruta en un risco del Monte Gauro, allí la sibila profetizó la llegada al poder de Claudio sin desearlo él, y que cualquier otro mortal hubiera deseado dominar el imperio.
Tras anunciar la derrota de Cartago, y su desolación, fue más allá y desveló que la palabra de aquél tartamudo se escucharía con claridad 1,900 años después, no se equivocó, el emperador Claudio dejó su palabra escrita en infinidad de documentos,

Simuló e interpretó la bobería que, fue lo único que le permitió seguir con vida en aquellos terribles años de Augusto, Tiberio y Calígula, y en especial el gran poder de su abuela Livia, mujer intrigante palaciega, manipuladora y asesina.

Hasta aquí lo sabemos todos, lo hemos leído, visto en diversos filmes y series televisivas. Pero ¿y si esto lo trasladamos a la actualidad?

Ante unas elecciones europeas desacreditadas, ante este caos de la crisis y de la gripe porcina, y es más, ante nuestra clase dirigente tan mediocre, sería necesario consultar a la sibila de Campania,

Deberíamos fletar un avión a la citada región y allí, estar con Zapatero, Rajoy, Esperanza negra y Rafa Montoya, a mi me gustaría ir de botijero monte arriba, es decir de aguador de botijo o cantimploras.

Allí con solemnidad preguntaríamos por España, Madrid y Leganés.

La sibila tras adivinar la parálisis necesaria del cemento, ladrillo y yeso, la mujer en idioma griego nos adivinaría el futuro político y social.

Las AA.VV. enmudecerían más de lo que están, yo conozco ya el futuro de los cuatro citados, y el mío propio, el mío es simple, seguir arrastrándome con mi pluma y mi próstata.
¿Pero, y el destino del resto? Yo le conozco, pero no soy una sibila y nadie me creerá, sólo tengo por seguro que dentro de mil años no se hablara de ninguno, porque somos ambición , solo eso, y por ende, carne perecedera.

¿Os imagináis a Montoya y al pobre Josman ante la sibila? Uno de los tres nos echaríamos a llorar al saber lo angustioso de nuestro destino.

Repito, yo conozco los destinos, por eso no es necesario viajar a Campania, ¿verdad Clau, Clau, Clau, dio…?

Leganés, 27 de abril de 2009

José Manuel García García (JOSMAN)
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