miércoles, 30 de diciembre de 2009

DOÑA ESPERANZA O DOÑA EMILIA.

Doña Esperanza, tenemos cientos de enfermos mentales, leganeando y perduleando por Leganés y por Madrid, y usted no puede estar con los brazos cruzados, ante tanto dolor y sufrimiento.


Uno de los muchos pobres leganenses, se cobija en la denominada Colonia Trabenco de Zarzaquemada, unos dicen que puede tener un trastorno bipolar, otros que es pobre de solemnidad, yo no soy médico especialista en psiquiatría, pero el pobre existe, y lo saben la policía y los servicios médicos de Leganés, o que cumplen sus servicios en Leganés, que eso, ya es ser de la ciudad.

Como la competencia de Sanidad la tiene Esperanza Aguirre, y la de los servicios sociales de nuestra localidad Emilia Quirós, si es un enfermo debe de preocuparse de él sanidad mental, si es un pobre local los servicios sociales en el albergue que venimos reivindicando.

Hay vecinas mías, y concretamente una, que, le lleva bocadillos, café con leche, etc.…

Una mujer samaritana, también es de agradecer a la policía y los servicios de sanidad públicos, ese pasar casi a diario a interesarse por él, dicho esto, y sin revelar datos personales de nuestro pobre, debo de escribir dos notas una para Doña Esperanza y otra para Doña Emilia, una vez más en verso, por si se les ablanda el alma a cada una de estas dos políticas, de distintos partidos, pero del mismo ideal, el de no ver, el de no observar.

Hay un pobre en Trabenco

con tres mantas y una samaritana,

la policía y sanidad le visitan,

y bebe el café tibio, tembloroso.

Es de los que no deben querer albergarse,

pero uno, no justifica Emilia,

la cruel negativa de un techo

y un colchón de goma espuma

de un azul celeste abrigador.


Este pobre, sufre

posiblemente la bipolaridad

del alma alterada, atormentada,

le dan espasmos de violencia leves.

Es un caso de Esperanza Aguirre,

de salud mental abandonada.

Escribir es fácil, gobernar,

ya no lo se, si se mira al horizonte

y no se puede o no se quiere ver,

a un semejante que llora, rabia,

sufre, ya con la fe perdida.


Ni esperanza, ni Emilia

cuidan del que no vota,

porque la urna en su mente,

sólo es un vacío más

en el laberinto enfermo,

que en uno de sus rincones

desborda tembloroso su universo.

Leganés, 30 de diciembre de 2009

José Manuel García García (JOSMAN
Publicar un comentario