martes, 22 de diciembre de 2009

EL ALBERGUE INEXISTENTE.

Doña Emilia Quirós, mientras los pensionistas se chocolateaban y churreaban en el Centro Ramiro de Maeztu, y caía la noche en Leganés, alcanzándose los 5 grados bajo cero. Otra vez más los sin techo leganenses, leganeaban en busca de un lugar donde acomodar sus cuerpos, de pronto empezó a nevar, y Leganés se puso inmaculado, y los habitantes del lugar que estábamos bajo techo y bajo mantas, empezamos a sentir, pensando en ellos, como el diablo nos arrancaba de cuajo el alma.

Ya en la madrugada subí a El Salvador, estaba cerrado el templo, enjaulado y vallado, y mirándome a mi mismo, pensé que mañana el pobre más pobre pudiera ser yo.

Y maldije a toda la corporación, ya en la Plaza de España,(metafóricamente) como un loco, llamé a Dios, y Él me respondió, que no era concejal, ni alcalde, ni concejala de Servicios Sociales.

El mayor haber de Leganés es la solidaridad, estamos hermanados con Dios y con el diablo, pero nos ocurre lo mismo que a un beodo carabanchelero de los años 60, al cobrar la paga de Navidad, solía pasar por la bodeguilla e invitar a todos los parroquianos, al volver a casa les negaba una caja de galletas a sus hijos.

En fin, los versos desahogan el alma y dar un aliento a la conciencia del espíritu, que viene a ser lo mismo.

Nieva en un Leganés frío,

inhumano, sin albergue,

cajeros de bancos

cobijan en la noche tenebrosa

a los pobres, que se arrullan

sobre cartones humedecidos.

El calor de los fluorescentes

alienta menos que la vieja vela

de aquél candil becqueriano.

Es tan solo el “morapio”

-de cartón- peleón

una caloría engañosa.

Ni el pórtico de Dios

consuela, El Salvador

es una iglesia cerrada,

enrejada, enjaulada.

Cuando Dios cierra la puerta

a los más desarropados,

siente uno a Leganés y al mundo,

como un negro nido de golondrinas

también negras, muertas, muertas, muertas…

Leganés, 22 de diciembre de 2009

¿y esta es la lotería nacional?

JOSMAN

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