lunes, 13 de febrero de 2012

TOLERANCIA.

Hace más de 70 años que acabó la guerra civil española y, seguimos siendo intolerantes los unos con los otros, en casos que observo en esta pequeña insula leganense, se puede y debe opinarse de las diferentes ideologías y partidos políticos, en ocasiones criticar ciertas medidas con las que no se está de acuerdo, pero creo que la tolerancia con el que piensa y hasta actua de manera diferente es, lo que nos diferencia a los pueblo que democraticamente aceptamos la pluralidad.


Yo estoy a favor de la ley de la Memoria Histórica, de que se devuelvan a los familiares los restos de los arrojados a fosas comunes tanto en guerra como posguerra, pero las nuevas generaciones deben de partir de una nueva visión integradora, incorporar al respeto y a la tolerancia a aquellos que aún tienen la huella indeleble de unos abuelos y otros.


No se debe olvidar el pasado, pero hoy más que nunca España necesita un presente y un futuro, donde poder convivir sin tirarnos unos a otros las espinas de un pescado que intoxicó a unos y otros - a los perdedores más-, intentando desterrar ese dicho extremeño: "Mal que no es de ahora, no mejora", pero las nuevas generaciones ya no sufrimos ese mal, y la ley citada estaña aquellas heridas que ya son sólo cicatrices.


Dicho ésto, yo como poeta aficionado, he escrito esta reflexión a una mujer, que dice:



La tolerancia, amada mía, es un pilar de la libertad colectiva e individual, se puede y se debe discrepar de una persona o de un colectivo, pero no se debe endemoniar por ello a las personas que piense y opinen de modo diferente, si así lo hacemos, no merecemos vivir en un país en democracia. La intolerancia es propia de los tiranos y de sus oligarquías, y éstas tienen mucho de animales salvajes.

Leganés, 13 de febrero de 2012


José Manuel García García (Josman)


Publicar un comentario