sábado, 25 de febrero de 2012

VALDILECHA Y LO PERDIDO.

A lo largo de la vida, hay cosas que nos pierden y otras que perdemos, hasta que nos perdemos a nosotros mismos.

La memoria se recrea en la nostalgia de cuanto hemos perdido.

Desde que la huerta de mi tío Miguel, tras su fallecimiento, pasó a sus herederos, ya no tengo aquél permiso tácito de, arrancar un tomate de la mata, lavarlo en la cacera, y degustarlo en la veraniega sombra de su higuera.

Los maduros, perdemos las cosas como las muelas, éstas tiene un repuesto a modo de prótesis, pero ya nada es igual, algún sabio llegó a decir: "Todo lo perdemos y todo nos perderá" pero no se por qué esta mañana de febrero, he empezado por rumiar lo perdido, aunque sea sólo una huerta, un tomate, y la sombra de una higuera.

La huerta, vivirá allí eternamente, pero mi recuerdo, vivirá lo que viven los recuerdos, muchos de ellos son refrescantes, aunque la temperatura ambiente se mueva en torno del escalofrío que ocasiona solo un grado positivo.


Leganés, 25 de febrero de 2012

José Manuel García García JOSMAN)
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