martes, 28 de febrero de 2017

Cuando hablan los perros.

En Leganés no hablan los perros cervantinos, pero grazna una corneja municipal que nos inquieta, siendo un ave poco frecuente por éste sur madrileño.

A mi edad, que es superior a la que vio morir a Quevedo y a la misma que tenía Cervantes cuando escribió sus novelas ejemplares, aunque hoy los seres humanos  alcancemos más longevidad con el avance de la ciencia médica.

Sin ser inteligente, ni intelectual, ni filósofo, sólo hacedor de versos amateur, a mi edad es cuando uno alcanza esa sabia madurez de ver, de saber mínimamente pensar, la de saber el valor de las cosas, y como se compra todo y obviamente se vende.

Antes de existir esta España que tanto reverbera esta derecha enquistada , a Viriato lo vendieron por cuatro monedas que no llegaron a pagar “Roma no paga a traidores” a Jesús de Nazaret por treinta monedas, serían miles los casos históricos, pero basta asomarse a la mayor novela ejemplar de Cervantes “El Coloquio de los Perros” para entender toda la simiente corrupta de esta nación, se dice que hasta el Emperador Carlos V y I de España, llegó a tener el Sacro Imperio Romano por la financiación de los judíos de la época, por ello, jamás en Flandes se saqueó por nuestros Tercios una casa propiedad de judíos.

Sin perder el hilo en la citada novela ejemplar, Cervantes nos demuestra en un sencillo caso, como las dádivas hasta culinarias compran la voluntad de hasta el ladrar, cuenta el autor del Quijote en las palabras del perro llamado Berganza que, estando en la casa de su amo, entre dos puertas una exterior a la calle y otra interna del domicilio, había una negra esclava, que tenía en un cuarto una relación sexual con otro esclavo negro, cuando la citada negra acudía al encuentro amoroso, llevaba alimento al perro Berganza y este en agradecimiento por la dádiva, ni ladraba ni se movía antes y después del acto amatorio.

Cervantes lo expone en unos simples párrafos, pero condensa toda una filosofía del comportamiento corrupto de un reino, muy acostumbrado a comprar voluntades como se compra la de un perro.

El mismo perro que tuvo otro amo matarife y como algunos políticos procesados, éste matarife se quedaba con el 3% de una res, y como sus compañeros, hacía que el perro la repartiera entre su amante y otras prostitutas, de nuevo la dádiva culinaria en años de hambruna abría las camas del sexo. Y los hombres y mujeres se mataban con la sífilis sin que hiciera falta violencia de género.

¿Quién financió a los militares franquistas que se levantaron contra la II República? Lo sabemos todos, también ¿cómo se pagó a Rusia la ayuda a la Republica?, es decir, la simiente más productiva de España no era el trigo muerto de Castilla, era la compra-venta de todo y para todo.

A lo largo de nuestra historia ha sido así, no es extraño que hoy existan cargos públicos investigados y hasta condenados, y empresarios que compran políticos y partidos para hacer obras públicas, que hoy lo confiesan al fiscal para evitar la prisión.

No existe nada nuevo, reitero, antes de nacer España como nación, éramos la escuela de la corruptela y los silencios, ¿acaso, no hizo el curso aquí Yugurta, de la mano de Escipión a las puertas de la sitiada Numancia para sobornar después al Senado romano?

Hasta aquella Garduña mafiosa que recoge Cervantes en Rinconete y Cortadillo en la Sevilla del siglo XVI, con nombre de Hermandad, también pedía a sus ladrones y asesinos un 3% de lo robado o cobrado por golpear, herir o matar, para ofrecerlo en misas a las almas del Purgatorio, porque todos estos y todos aquellos de algún modo pagaban las indulgencias del perdón divino tras pecar.

A mi edad que se escribe como se habla, siente uno ganas de no leer, de no observar, de no saber, al tiempo que uno da gracias a Dios o la Providencia de que a los aprendices de poeta, nadie nos compra, ni con dinero, ni con huesos y carne como a Berganza, el perro que hablaba, porque no es un milagro que hablen los perros, en España hablan demasiado, hasta en latín –decía y escribía Cervantes-


JOSMAN.
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