domingo, 28 de julio de 2013

"EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA"


Esta madrugada sentado en la mecedora, he finalizado las últimas páginas de “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Marquez.
Nuevamente me ha impactado, no sólo por su narrativa y su léxico, ya conocidos por mí, tan castellano con tintes caribeños, me ha impresionado la forma de desgajar la pasión del amor  no correspondido de la adolescencia y la primera juventud, para prolongarse hasta la vejez.
El modo novelado pero real, de un hombre que mantiene viva la llama del amor durante más de cincuenta años, sin ver apenas a su amada, salvo ocasionalmente en algún acto social o religioso durante toda una vida, su vida.

Es verdad que, en la llamada de la naturaleza, desahoga sus necesidades con relaciones de urgencia.
Pero lo más sutil y hasta glorioso, es ver como trata el amor y la sexualidad  más allá de los setenta años, renunciando a la sexualidad con una joven adolescente por el gran amor de su vida que también excede de los setenta años en el primer tercio del siglo XX.

Tras la libertad enlutada de la mujer, el drama del hombre se materializa cuando tras la resistencia de la mujer durante medio siglo, ella busca en la oscuridad el miembro viríl de su hombre, y éste dice:” ¡Está muerto!”

La mañana siguiente resucita para tener una relación reposada pero profunda y sutil, con un modo de acariciar más reverenciado, porque el modo de acariciar la mano de su amada, arrugada por los años, es un acto sublime, sin importarle que los pechos de la mujer se descuelguen como dos brevas maduras, y que su cintura sea un conjunto de lorzas vencidas por el paso de un tiempo inexorable.

Posiblemente Gabo, nuestro premio nobel, escribió esta novela a esta misma edad de los protagonistas, y deje aquí un testigo de su propio amor, cuando al ser humano le vence el peso de las piernas y de las pestañas canosas, ya que ésta novela socava en las debilidades físicas del ser a una edad avanzada.

Flojedad de piernas y de genitales, pero no de alma y de esperanza, nos da una lección de amor en mayúsculas, de ternura y de sensualidad, de una ternura exquisita hacia la mujer amada, y nos hace entender la grandeza del amor, esa grandeza que a veces se tiñe de relaciones prohibidas o mal vistas por la sociedad.
¡Ay, el amor, la gran lucha del hombre y la mujer!  Un drama tiñe una página de dolor brutal, dos amantes octogenarios, casados con distintos amores, pasan unas vacaciones de amor secreto, y el botero que les lleva con el afán de robarlos, les mata a golpes de remo, para que el botín sólo fuera de diez dólares de la época.

Aprendamos de Gabo, la esencia del amor anisado, cuando la sociedad se mofa de la edad de los amantes, sin entender la ternura de un beso con olor y sabor a vieja, como dice la protagonista femenina Fermina Daza, ignorando que, cuando se espera un beso durante medio siglo, el olor de la edad ya no importa.

Leganés, 28 de Julio de 2013

JOSMAN.


Publicar un comentario