jueves, 4 de julio de 2013

LA POLÍTICA, EL QUIJOTE Y JOSMAN.


Es una hipérbole, una metáfora, pero toda metáfora esconde el disfraz de una verdad. 


Uno con su opinión política, puede sin querer, apoyar a partidos políticos, que al llegar al poder o estando en el poder, puedan defraudarte, por ello, el apoyar a una u otra opción política es un riesgo, no sea que hiperbolizando y utilizando una metáfora, nos ocurra y me ocurra lo que en el capítulo 22 del Quijote, que tras apoyar a Ginés de Pasamonte y otros, para aliviarlos de ir a “galeras” te  paguen “como los cuervos cuando sacan los ojos a quienes les crían” 


Es por ello, que hay que mantener la independencia o la imparcialidad, ya que, éste capítulo nos anuncia lo que nos puede pasar por meternos a quijotes. 


Se y sabemos que, los políticos no son como el personaje de la novela de Cervantes, pero hay antecedentes de que algunos políticos nos han despojado, “apedreado” y como se dice en capítulos posteriores le robaron el pollino a Sancho, además de dejarlo en pelotas como bien leemos aquí: 

JOSMAN. 



“Pasamonte, que no era antes bien sufrido (estando ya enterado que Don Quijote no era muy cuerdo, pues tal disparate había cometido como el de querer darles libertad), viéndose tratar mal y de aquella manera, hizo del ojo a los compañeros, y apartándose aparte, comenzaron a llover tantas y tantas piedras sobre Don Quijote, que no se daba manos a cubrirse con la rodela, y el pobre de Rocinante no hacía más caso de la espuela que si fuera hecho de bronce. Sancho se puso tras su asno, y con él se defendía de la nube y pedriscos que sobre entrambos llovía. No se pudo escudar tan bien Don Quijote, que no le acertasen no sé cuantos guijarros en el cuerpo con tanta fuerza, que dieron con él en el suelo; y apenas hubo caído cuando fue sobre él el estudiante, y le quitó la bacía de la cabeza, y dióle con ella tres o cuatro golpes en las espaldas, y otros tantos en la tierra, con que la hizo casi pedazos. Quitáronle una ropilla que traía sobre las armas, y las medias calzas le querían quitar si las grevas no lo estorbaran. 



A Sancho le quitaron el gabán, dejándole en pelota, repartiendo entre sí los demás despojos de la batalla, se fueron cada uno por su parte con más cuidado de escaparse de la Hermandad que temían, que de cargarse de la cadena e ir a presentarse ante la señora Dulcinea del Toboso. Solos quedaron jumento y Rocinante, Sancho y Don Quijote, el jumento cabizbajo y pensativo, sacudiendo de cuando en cuando las orejas, pensando que aún no había cesado la borrasca de las piedras que le perseguían los oídos; Rocinante tendido junto a su amo, que también vino al suelo de otra pedrada: Sancho en pelota, y temeroso de la Santa Hermandad; Don Quijote mohinísimo de verse tan mal parado por los mismos a quien tanto bien había hecho.!   

Cervantes.
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