miércoles, 27 de enero de 2016

EL SOCiALISMO AGONICO.


Vivimos un tiempo en que hay que retornar aunque sólo sea un amanecer a sentir el aroma de los mirtos de la Alhambra. Allí reflexionar sobre toda la podredumbre que nos rodea, la Timocracia desde aquel GAL asesino, desde aquellos fondos reservados hasta estas aguas turbias de Valencia, cuando los beneméritos entran en los despachos de un partido, cuando los representantes de los ciudadanos son detenidos y puestos a disposición judicial, es que todo es una podredumbre, que necesita ya no el azahar del limonero valenciano o sevillano, hace falta eso mismo acudir a los mirtos y sentir el agua de las fontanas de La Alhambra, y en esa paz de aquel Patio de los Leones exiliarse extasiado de toda esta barbarie.

Esta raza de la que formamos parte no tiene cura, los poderes públicos tienen algunos cargos bajo sopecha, encausados. Posiblemente España eras más España con tres culturas y con tres creencias, por eso Granada y Toledo huelen de un modo distinto, convivían y evolucionaban, y hasta aquel Lazarillo llegado de Tormes, encontró al final hogar, pan y una mujer que regaba las coles de un cura a media noche, este medio sacristán y pregonero de vinos, alcahuete días alternos probó todo, si hartarse de nada.


Rajoy volverá a gobernar, al PSOE se lo comerá Podemos, y el socialismo acabará rimando con populismo, estos enterrando la Solagua en Leganes, vislumbran su sepultura a nivel nacional, Felipe González, ha certificado su defunción. Ya sólo es un zombi, que si, puede gobernar si encuentra apoyos, pero como yo, debe ir a Granada, no a La Alhambra, sino a beber agua del Genil y tratar de resucitarse.

JOSMAN.
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