jueves, 23 de marzo de 2017

LA OPINIÓN, Y EL TRÉBOL DE SAN PATRICIO.

En Leganés tenemos diferentes opiniones,hay quien ve una ciudad idílica, y otros vemos las necesidades, y el poeta escribe como es, sin eufemismos que endulcen la realidad.El poeta debe ser mordaz y no una frambuesa de letras, ni un jarrón decorativo de bella presencia escaparatista.

La escritora y poeta Doña Lucy Carlosama en el núm. 2 de la revista local Comercio y Empresa escribe una Ciudad Eco-integrada, muy bien escrita la carta al lector, en la que de un modo entusiasta nos describe una ciudad llena de virtudes donde al parecer acogeremos el III Congreso Mundial de Escritores UHE “Miguel de Cervantes”. Nos dice que somos “una urbe  que se vive día a día, con la participación de actores plurales por el poder del encuentro donde se facilitan procesos de diálogo y convivencia que enriquecen la ciudad”

“Leganés será la Ciudad del encuentro mundial de la poesía y la literatura del 14 al 27 de Noviembre de 2017” De los temas Comerciales y de Empresa yo no opino, pero sí de la idílica ciudad que describe nuestra escritora y poeta.

Las opiniones y respeto la suya y la admiro por sus vocablo y buena redacción, diré y digo que, como las huella dactilares todos tenemos la nuestra, y que nuestra ciudad tan plural, es como aquel trébol que San Patricio utilizó para explicar a los irlandeses el Misterio de la Santísima Trinidad “Uno y trino” lo que ocurre es que el trébol une en un solo tallo tres hojas, y Leganés con 200.000 habitantes tiene diferentes hojas y opiniones y cuatrocientos mil ojos, (excepto aquellos de la infancia que hay que respetar y no meter en ningún cocido opinador), y vemos la ciudad con otros ojos, y ahí, es donde se produce el debate social y político, la vida para nuestra desgracia no es idílica como la ciudad.

Como es diferente la opinión y la visión de un político con 60.000 Euros anuales que un parado de edad avanzada más de 58 años- con 426 Euros mensuales, 5112 anuales de subsidio de escasa supervivencia.

Las ferias y las ciudades se ven de diferente manera, hablar de parados no es demagogia, es una realidad que alcanza a nuestra vida social, poética y literaria, la salud, la educación y el trabajo, marcan también la opinión de las ciudades, por ello tenemos áreas o concejalías de Salud, Cultura, Educación y Empleo.

Nos alegramos y me alegro de que en Noviembre seamos la ciudad de la poesía y la literatura mundial.

El mundo avanza, como avanza nuestro comercio y nuestras empresas, pero sin ser agorero ante este gran encuentro, y sin nombrar a nuestras empresas, diré que los salarios no avanzan a ese ritmo están paralizados. Hay que recordar hasta la saciedad y lo conoce bien nuestra escritora-poeta, que hemos tenido en este invierno que finaliza, pobreza energética y cierta desnutrición infantil a las que a veces ni Caritas ni nuestros Servicios Sociales pueden abordar en su plenitud.

Y mientras exista un solo vecino con una pensión paupérrima, salarios de miseria, niños que sus familias no pueden pagar la vacuna contra el Meningococo tan necesaria, sin estar en el calendario de la Seguridad Social y que nuestros trabajadores de 800 Euros mensuales tengan que apretarse tanto el cinturón que unan la hernia umbilical con los riñones para pagar dos dosis como he comprobado este mismo mes, pues opino que la ciudad es maravillosa, pero su sociedad me produce tristeza. Y reitero, esto no es demagogia ni pesimismo, es el pan nuestro de una sociedad pepinera que como los viejos fumadores necesitan y necesitamos el oxígeno de la vida y de la dignidad.

Y ni soy Comunista, ni de Podemos, ni de Uleg, ni socialista o del PP-C´s, soy desde mi afición a la poesía butarqueña, que no mundial, un observador de la vida, y cuando se llega a mi edad, donde todo se gana y se pierde, no soy dependiente de ningún ideal, conservo el ideal independiente de ver, oler y sentir lo público y verter negro sobre blanco, como veo y siento esta mínima vaguada butarqueña que se abre paso canalizada, porque muy señora mía y admirada escritora-poeta, vemos la ciudad con diferente visión.

Y es que el trébol patriciano, tiene dos hojas invisibles el Padre y el Espíritu Santo y la otra murió en la Cruz es la que vemos, las otras dos, sin dudar de su existencia son invisibles, y eso, como la Ciudad de Leganés, es cuestión de opinión y de fe, desde el respeto, y también desde la óptica de la lente de la vida, a Leganés no vino San Patricio, y el trébol butarqueño orillea en una ribera a veces abandonada.

JOSMAN.


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