jueves, 5 de noviembre de 2015

LAS PERDICES DE LA ORDENANZA.


Escucha uno y visualiza el Pleno Municipal en Teleganés, en su punto 2, la Ordenanza de la Transparencia.
Sigo opinando lo mismo, buena puesta en escena, cierta verborrea y escasez de ideas, un mes para que la ciudadanía haga propuestas, y el martilleo de un informe jurídico, queda sobre la mesa, a la espera...

Leganés siempre será un pueblín manchego, el Sr. Recuenco del PP, nos recuerda a un párroco de iglesia románica palentina, Carlos Delgado, un herrero que martillea en la herradura,y el Sr. Atienza es el único verso suelto de un PSOE que se ciega dilatando sus pupilas, el Sr. Egéa de Cs. flojo como una astenia primaveral, para acabar con la señora Martínez de Leganemos que, condensando la pasión, sabe que su fruto cae en la espuerta campestre de las herramientas bajo la dormidera de un olivo centenario.

Tras 37 años de seudodemocracia, sólo tenemos eso, la escena, el decorado del claro-oscuro, y un PSOE que quiere participación ciudadana,un alcalde con buen talante, muy diferente al anterior, pero el talante es sólo un gesto de sobremesa.

Leganés, es eso, un pueblo manchego con Ley de grandes ciudades aznarina, es como el aseo donde se maquilla una adolescente en noche de concierto rokero, las candilejas y las bambalinas ya no están en el José Monleón, ni en el Rigoberta, ni en el Julián Besteiro, están en el baile jurídico donde se marean las perdices de las ordenanzas, ¿y, en la trastienda? ni siquiera la poesía, aunque existan poetas.

JOSMAN.
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