sábado, 19 de marzo de 2011

LUCÍA.


Lucía es, una dama que frecuenta un cafetería-bar de Leganés, en el que me hallo en algunas ocasiones, tomando ese café, o esa leche manchada de café, donde entre cigarro y cigarro externos al establecimiento, compongo algún romancillo, sonetos y si cabe alguna copla, que me ayudan a reflexionar sobre la vida y mi vida.

Lucía, tiene un rostro penetrable, una mirada casi mora, que delata su procedencia materna de la histórica Córdoba, ella es como dice mi romancillo breve una paloma gris sobre las ondas del establecimiento hostelero, en ocasiones, compartimos cenicero externo sin palabras, y yo con ese viejo vicio de la observación veo en ocasiones su mirada melancólica tras el humo del tabaco.

Y no se por qué, presiento que tiene una dura herida que trata de esconder como hacemos todos, como si en ella hubiera “un querer sin querer”, como si el viento leve de marzo la acariciara y su pecho henchido suspirara hacia la nada que la rodea y la rodeamos.

Cuando Cortijo dice su nombre, en la acústica de la cafetería o cervecería, hace eco y parece como si un coro momentáneo repitiera Lucíaaaaaa, y en ese momento, todo en el “Motown” es Lucía y los demás simples resucitados, bebiendo de la copa y el café manchado, una tarde de marzo como cualquier otra.

Gesto de sonrisa mora,

de ángel de Andalucía,

resplandor de luciérnaga,

como una ninfa Lucía.

Ese querer sin querer,

que esconde la dura herida…

Paloma gris en las ondas,

mirada en melancolía

tras el humo del tabaco

tu pecho henchido suspira.

Vas y vuelves y en todo:

¡Oh, la dulce sinfonía,

como tu nombre en un coro

Lucía en todo, Lucía!




Leganés,17 de marzo de 2011

JOSé MANuel García García (Josman)

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