lunes, 7 de septiembre de 2015

DIOS, ENTRE LOS DÉBILES E INDEFENSOS.

SI BUSCAS A DIOS, HALLARÁS UN CORPÚSCULO DE SU DIVINIDAD EN LOS MÁS DÉBILES E INDEFENSOS.

Yo no soy beato, ni siquiera acudo a los templos eclesiásticos católicos, estoy contra la Iglesia de todos los tiempos.


Pero cada 15 días con un viejo Seat, acudo a una veintena de kms. donde sin poder decir el lugar, ni las gentes que visito por guardar celosamente su honor, intimidad e imagen, como marcan las leyes.
Visito almas blancas, sin maldad, sin egoísmo, necesitadas de un cariño, que me preguntan que es.
Allí veo dolores, pero también la alegría real, sin esa diplomacia que gasta la hipócrita sociedad en que vivimos, allí cada saludo sale del alma, cada sonrisa, donde no existe la falsedad porque no se conoce.


Y aunque suene a hipérbole poética en ésta simple prosa, allí está Dios, con sus hijos o hijas, donde el Estado a través de la Comunidad Autónoma de Madrid, realiza el mejor servicio a la sociedad madrileña.


Donde los funcionarios fijos o interinos, se convierten no sólo en cuidadores, son padres y madres, y lo mejor de todo, hermanos, ya que la deshumanización de la especie tiene algún hermano real, con un comportamiento casi tan grave -en este siglo XXI,- como aquél de la Esparta de Licurgo del siglo VIII antes de Cristo, que no cito por salvaje e hiriente.
Allí presiento a Dios, a ese Dios que, Unamuno y Antonio Machado, buscaban pensando en la necesidad de su existencia real.


¿Dios, por qué no existes? se preguntaba un gran filósofo.

Pero Dios existe, a veces paseo con él, en la orilla de un arroyo mínimo, donde las higueras silvestres son tan glorificantes como los seres a los que da cobijo, allí está Dios, bastaría una imagen para comprobarlo, pero yo no puedo darla, sólo lanzar, no en éste Facebook que aborrezco, un lamento, aunque éste, como citaba hoy mismo, me quebrante las neuronas transmisoras de los sentires.

Y vale.
JOSMAN
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