jueves, 1 de octubre de 2015

UN QUIJOTE EN POLVORANCA.

El escaso teatro que he escrito, se lo di a Leganés, hasta le di un Quijote en Polvoranca.
Y lo peor de todo, es que en el fondo, ese Quijote soy yo.
TEATRO
EL QUIJOTE EN POLVORANCA.
Introducción:
Un gobernante actual de cuyo nombre no quiero acordarme, se ha atrevido a decir que “España va bien”, en verdad han existido tiempos peores en este Estado, en sus mayorías producto del mal gobierno.


En este país al igual que en el resto del mundo hay personas que viven muy bien, pero existe una parte mayoritaria que malvive, y los que vivimos en el Sur y por ello no necesitamos viajar a él, vemos las necesidades de muchos convecinos nuestros y observamos el sufrimiento con toda su intensidad.
El paro, la explotación laboral, las carencias en la sanidad pública, la droga, el consumismo que nos consume, el modus vivendis, la invasión pacifica y comercial del imperio yanqui, la moda y la esclavitud voluntaria(pero dirigida) que lleva a nuestros jóvenes a la anorexia y la bulimia, son una pequeña muestra de un caminar equivocado. Los dirigentes tanto políticos, sindicales y empresariales nos dirigen desde sus respectivas naves con un rumbo que solo nos puede llevar a la sinrazón, al materialismo y a la deshumanización.


Algunos añoramos aquél estado del bienestar del que sólo sentimos su fragancia lejana que poco a poco desapareció del horizonte siempre lejano de los pobres. 


Hoy el gobierno y los medios de comunicación, nos anuncian machaconamente la movilización de 12 millones de vehículos hacia las playas, las montañas, las zonas de descanso y ocio, es media España, la que se enfunda el bañador, la caña de pescar, las botas de montaña e intenta disfrazar la otra verdad, la del dolor de la mitad de nuestros jóvenes en las ETTs. , la de los fracasos escolares del sistema educativo, la de la desesperanza de esos mismos jóvenes sin un futuro sólido, sin una meta clara en su horizonte colectivo.


Jamás habíamos tenido mejores cimientos, pero al tiempo jamás habíamos tenido tan lejos la azotea del edificio de la vida en comunidad.


Trasladarse a los barrios marginales como La Celsa y la Rosilla, es ver la vida de un sector de nuestra juventud oscilando mortalmente en la aguja de una jeringuilla, los sueños de algunos pobres sólo tienen la brevedad del Caballo inyectado, esta fatalidad les lleva a la rutinaria rueda del robo al supermercado de la droga en un circuito cerrado que la mayoría de las veces conduce a la muerte del individuo y al desmoronamiento del núcleo familiar.


JOSMAN.
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