miércoles, 9 de noviembre de 2016

Aprendiz de poeta del pueblo.

Equivocado o no, soy un poeta amateur del pueblo y debo usar su lenguaje, si no fuera así, estaría adulterando mi propio sentir.

Déjame escribir Señor
con las palabras que hablo
nunca seré un poeta
de esos de diccionario,
de los que buscan palabras
para el ritmo o lo rimado,
mis versos son de la calle,
como se habla en mi barrio.

A mi edad la erudición
y el verbo remilgado
es como vestir levita
para barrer los establos,
o ponerme los gemelos
en los ojales bordados
para decir a mis hijos
que en verdad son los que amo.

Déjame escribir Señor,
pobre de vocabulario,
que nunca escriba floresta
por los árboles del campo,
que nunca le llame averno
a un infierno de pecados,
que pueda llamar ladrones
a los que son con descaro.
Y al obispo pederasta:
hijo de diez mil diablos...



JOSMAN.
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