lunes, 24 de abril de 2017

JESÚS GÓMEZ RUÍZ Y LAOCOONTE.


Presuntamente siendo alcalde de Leganés Jesús Gómez Ruíz, advirtió sigilosamente al PP, su partido, de la sospecha fundamentada de ciertas cuentas de Ignacio González, el partido en vez de comprobar dicha circunstancia, le sacrificó de la mano de Esperanza Aguirre a Jesús, impidiendo que liderara la lista electoral del PP en éste municipio leganense. Con reservas sobre la veracidad del hecho, algunos periodistas y la Sexta televisión han informado como veraz este asunto.

Y esto, me recuerda lo que escribió Virgilio sobre Laocoonte, ignoramos quien hizo de Atenea, quién mandó las serpientes devoradoras, posiblemente Jesús Gómez tenía noticias del Caballo de Troya y sus interioridades, y siempre presuntamente; dichas serpientes le devoraron como alcalde. 

En 2015, le advertí por escrito en mi blog, que se cuidara de los Idus de Marzo, como otro adivino y aprendiz de poeta le advirtió a Julio César a la puerta del Senado de Roma, el año 44 antes de Cristo, pero a los aprendices nadie nos hace caso, o quizás le advertí cuando ya Bruto había desenvainado (metafóricamente) su arma política. Si algún día se confirma esta circunstancia, estaríamos ante el lodazal de una democracia inmadura, quien encubre, si se hizo así, estaría volviendo y volviéndonos al tiempo de Felipe II, castigando de algún modo al mensajero en vez de comprobar los hechos. Ocultar lo evidente es como ocultar la enfermedad a los médicos al final la realidad es inevitable

Hace años escribí que, en la política son necesarias cuatro cosas, agua, jabón, estropajo y lejía. La suciedad acaba oliendo. Y vale.


JOSMAN.

La revista de historia: https://revistadehistoria.es/troya-laocoonte-grecia-la-ser…/ nos relata este hecho que figura en un capítulo de La Eneida.


“Laocoonte era sacerdote de Apolo en Troya. Laocoonte fue uno de los pocos críticos y contrarios a que el famoso caballo de madera se introdujera y quedara en la ciudad de Troya. Nos dice la mitología, a través de Virgilio, que mientras Laocoonte se encontraba realizando un sacrificio en honor a Poseidón, la diosa Atenea, para castigarlo, hizo surgir del mar a dos monstruosas serpientes que acabaron con la vida del sacerdote Laocoonte y con la de sus dos hijos; el primero engullido, los segundos estrangulados. La interpretación de este hecho deriva de la ofensa que Laocoonte realizó al caballo divino, negándose a su entrada en la ciudad. Caballo que, introducido en la propia ciudad por los troyanos, supuso la destrucción y ruina de la misma”
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