domingo, 7 de junio de 2015

EL CALORET Y EL JUICIO DEL PUEBLO.

Este mes en la revista vecinal "Pedimos la palabra": 

No hay que pisar a un ser humano hundido, como dice el refrán, puede levantarse.

Dice un familiar mío doctora en medicina que, el calor, o el caloré, -Calorét- creo que en valenciano- dilata las arterias, y que los hipertensos nos sentimos aliviados, pero a los hipotensos les aploma esa bajada, quizás sólo lo dijo por aliviarme mi hipocondría.

Sea como sea, venía anunciando como miles de ciudadanos que, el calorét de los recortes, el calorét veraniego y zapateril de cambiar el Art. 135 del texto constitucional, que el calorét de la corrupción, de las Púnicas, la Gürtel y los Eres, se iban a someter al juicio del pueblo.

Y ahora vienen los calorét de la resaca, el recuento de votos, una  Esperanza Aguirre desdibujada y con un histerismo político impropio de una Grande de España, que se le achica el sillón, y esa obsesión propia de la aristocracia, del todo es mío, como acostumbraba la burguesía.

Ahora ve uno a Rita Barberá, con el calorét arterial o el bajón de azúcar, y es que cuando se está más de 20 años en el calorét del coche oficial y crees que te apean de él, te sube el calorét, la tensión política y hasta la glucosa en sangres política, que no la personal, quede clara esta diferencia - lo personal es íntimo, y por ello intocable-

En Leganés, ya advertí por escrito que, Jesús Gómez (PP) como León Felipe, poeta y boticario- sólo tendría que sentarse delante de su farmacia para ver el cadáver político de la niña bonita, pero ni la niña ni el que fue alcalde entendieron la metáfora.

El pueblo, equivocado o no, cada cuatro años celebra un juicio, observa las pruebas y lo peor de todo es que, se convierte en abogado, fiscal, juez y Tribunal Supremo en 11 horas, y sentencia esa misma noche y al ser sentencia firme. NO CABE RECURSO.

Al pueblo este Mayo, con razón o sin ella, le ha subido el calorét, y como en Fallas, ha quemado cuantas figuras había, ha puesto y quitado cenizas, ha sido deshollinador, y es que la chimenea de España, necesitaba cierta limpieza, no a fondo, solo ha sido el efecto del calorét.

En Leganés, -nuestra ciudad- al cierre previsto de nuestra revista, no sabemos cómo acabarán las conversaciones y acuerdos de los cuatro partidos empatados a concejales, tras perder el PP seis concejales, y el PSOE dos,  se cumplió cuanto anuncié el pasado mes de Mayo en el yunque y el martillo, era fácil de adivinar, se ha mermado la forma de golpearnos con recortes y otras medidas que asfixiaban a los ciudadanos.

Éste hecho, del juicio del pueblo, ha sido un avance leve, pero avance, el bipartidismo cede diputados y concejales, el PP  dos millones de votos menos y PSOE  ochocientos mil, lo que les impide ya gobernar a su antojo sin mayorías absolutas, que hicieron de las autonomías y ayuntamientos cortijos con malos dueños y capataces.

José Manuel García García (JOSMAN)


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