martes, 2 de junio de 2015

LA REALIDAD COMPLEMENTARIA AL TEATRO



Josman en el Butarque.    Foto: Lidu G. Gómez.


ACTO SEGUNDO.
Escena segunda.
La realidad complementaria.

Antonio continua a la orilla del lago en un banco sentado con su médico, hablan del parque, el arroyo y de casas banales, pero de pronto, le pregunta por su ninfa.

Don Agustín: Antonio dime, ¿por qué te empeñas en creer que aquí tienes a una ninfa, si sabes que éstas son un invento histórico que viene de griegos, de su mitología, y que ni náyades ni ninfas han existido jamás?

Antonio: Ya he dicho aquella parábola de Antonio Machado: “Se miente más de la cuenta/ a falta de fantasía,/ también la verdad se inventa” creo haberlo referido infinidad de veces, hasta el otro día se lo recordaba a Manuel.

Todo esto que ustedes los psiquiátras, estudian y tratan no es otra cosa que una imaginación en la que uno se recrea, si a todo el que sueña lo internaran ustedes en el Hospital de Santa Isabel, tendría la Consejería de Sanidad crear miles de camas, en vez de recortar.

Don Agustín: bueno ¿sigue explicándome como amigo, tu opinión sobre lo que tu llamas sueño hasta cuando estás tan despierto como ahora? Ahora no estamos en la consulta.

Antonio: mira Agustín, quizás después de quedarme sin trabajo, agotar la prestación del paro, abandonado por mi mujer, porque como dicen, "cuando el dinero no entra por la puerta, el amor sale por la ventana".

Dicho esto, usted que ha debido de leer poca literatura del siglo pasado, sepa que, Machado decía que hablaba siempre con ese hombre que va conmigo, es decir él era él, y a la vez su razonamiento, su otro yo reflexivo, y sin ser un enfermo no sólo se dividía en dos hombres, sino que escribió los complementarios, llegando a crear dos poetas apócrifos, es decir, lo que no podía decir como profesor de francés de instituto, lo expresaba con su otro yo.

Don Agustín: Bueno eso debió de ser una nueva forma de enmascarar su personalidad pública, para escribir ciertas cosas como otros que utilizan seudónimos, pienso yo.

Antonio: ¿Qué haría usted como autoridad sanitaria, con ese gran poeta que decía?: “Quien habla sólo, espera hablar con Dios un día”  y aquello de: ¿O tú y yo jugando estamos al escondite Señor, o la voz con que te llamo es tu voz?

Yo no soy poeta, ni siquiera aficionado como ese Josman, que también pulula por estos parajes, hasta ese, poeta o no, creó en su imaginación una musa que llamó Lúa, que según cuenta él, cuando escribió tantas y tantas cosas, no dejó de ser una realidad complementaria.

Don Agustín: Pero eso es normal en la literatura, la imaginación no tiene horizontes, es como el Universo, no conoce fin.

Antonio, cuando no se tiene más que la caridad del Comedor Social de Doña Paquita, cuando uno viste estos harapos de Cáritas, cuando uno duerme en invierno al abrigo de un Albergue que hizo el PP, ya que los progresistas PSOE e IU, no quisieron recogernos a los sin techo en las heladas de Enero, pues mire usted Agustín, uno se crea en su mente una realidad complementaria. Y ustedes, con sus salarios oficiales y sus consultas privadas, no pueden entendernos ni entenderme.

Don Agustín: Hoy como amigo, te digo que tengo empatía y filantropía, amor a lo humano.

Antonio: Mire, no es lo mismo pensar en el frío que sentirlo, no es lo mismo pensar en el hambre que sentirla, eso todo eso y el desamor, hace que inventemos el amor, la ninfa, y hasta otra madre que me parió si hiciera falta, esa y no otra, amigo o doctor.

Necesito y necesitamos, una realidad inventada que se hace complementaria, el poeta citado perdió a Leonor cuando ésta tenía 18 años, cree usted que no inventó otra amada, aunque como el decía “No haya existido jamás” Abandone los libros universitarios, asómese a los grandes pensadores, y después analice mi estado y mi ninfa. Usted y toda la medicina del mundo, no entiende ese poema josmaniano: “Cuando lloramos en la nada sobre nada” Te necesitamos Ninfa mía, amiga mía, amada mía.

No es la realidad inventada, es la complementaria.

Salen de escena.
Fin de la escena segunda del acto segundo.

JOSMAN.


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