miércoles, 12 de agosto de 2015

MI AUSENCIA EN EL FERIAL DE LEGANÉS.

Este Agosto leganense, no quiero ir al recinto ferial, por eso de no mezclarme con la casta, que tiene el derecho legítimo de poner sus casetas y de dejar de ser casta para conectar con el pueblo, después, pasado los días de las fiestas, recogerán las casetas y volverán a sus despachos-colmenas, para nutrirse de la exquisita miel salarial, obviamente legal.

Prefiero “estos días azules con el sol de la infancia” como escribió A. Machado, pisar sobre la alfombra gris butarqueña, allí aunque luego haya que sacudir las playeras o zapatos de las inevitables pavesas, se olvida uno de todo. El Butarque es un lugar de recuerdos y de olvidos, mientras la chicharra canta de modo constante entre los ramajes de pinos y chopos.

Tan sólo ULEG, hace público el teléfono móvil de su portavoz,  soportando a una vez al mes a ciudadanos pesados, como yo, pero eso en definitiva es un representante, y sólo por eso deja de ser casta, los demás en mi opinión, se esconden tras las murallas de Jericó, sabiendo que no hay trompetas que venzan el granito del consistorio.

Éste tipo de casta, no es a la que se refiere Pablo Iglesias, yo me refiero a la de la Real Academia de la Lengua Española. El PSOE, PP, Cs e IU comulgaron salarialmente. Leganemos y Uleg, no apoyaron el hecho de convertirse también en Casta dineraria en el Pleno, PP, Cs, e IU, se lanzaron río arriba como los salmones, el instinto natural tras el Euro.

Por ello, va uno a la ribera del Butarque, quizás para seguir el consejo de Miguel Hernández a su hijo en “Las Nanas de la Cebolla”

“Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre”

JOSMAN.
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