sábado, 10 de diciembre de 2016

DEL ANTIGUO AÑÓN A LEGANÉS.

El día 19 en Leganés, tan tardíos para todo, celebran las autoridades y vecinos ¿INVITADOS A VECES? la Constitución Española del 78.


Otrora había un aperitivo, y las damas de la corte pepinera eran como aquellas de la Carta V de Bécquer, donde el poeta más romántico de España, se vuelve poeta social en veinte líneas y compara a las Directoras Generales de la época con 50.000 Euros anuales, con las mozas de Añón, que como hoy y ayer, bajan las cargas de leña a Tarazona por el equivalente mensual de 654 Euros, es ahí cuando aparece Dios, y las permite saltar de roca en roca entre hielo y nieve.

"Dios existe" decía Bécquer, debe de existir porque si no, ¿como suben aún hoy las españolas con el fardo de la miseria al hombro de cumbre en cumbre?, Hoy como ayer, necesitamos poetas que no pisen las alfombras del poder, una vez pisadas como el honor en la Guardia Civil, ya no se recobra jamás, la independencia, fue lo primero que aprendí en aquella "Universidad de Úbeda - Jaén- Y esto no lo digo por mi maestro y amigo Santiago Gómez Valverde, que tanto merece la medalla de la ciudad, por su labor cultural, lo digo por lo adláteres acomodados a la alfombra.



Y ahora, mis pocos lectores aquí, y en especial los de mi Blog recordad a Bécquer por larga que parezca la lectura:
Josman.



"¿Quién puede sospechar que a la misma hora en que nuestras grandes damas de la corte se agrupan en el peristilo del Teatro Real, envueltas en sus calientes y vistosos albornoces y esperan el carruaje que ha de conducirlas sobre blandos almohadones de seda a su palacio, otras mujeres, hermosas quizás como ellas, como ellas débiles al nacer, sacuden de cuando en cuando la cabeza de un lado a otro para desparcir la nieve que se les amontona encima, en tanto que rodeadas de oscuridad profunda, de peligros y de sobresaltos, hacen resonar el bosque con el crujido de los troncos que caen derribados a los golpes del hacha? Grandes, inmensas desigualdades existen, no cabe duda, pero también es cierto que todas tienen su compensación Yo he visto levantarse agitado y dejar escapar un comprimido sollozo a más de un pecho cubierto de leve gasa y seda; yo he visto más de una altiva frente inclinarse triste y sin color como agobiada bajo el peso de su espléndida diadema de pedrería; en cambio, hoy como ayer, sigue despertándome el alegre canto de las añoneras que pasan por delante de las puertas del monasterio para dirigirse a Tarazona; mañana como hoy, si salgo al camino o voy a buscarlas al mercado, las encontraré riendo y en continua broma, felices con sus seis reales, satisfechas porque llevarán un pan negro a su familia, ufanas, con la satisfacción de que a ellas se deben la burda saya que visten y el bocado de pan que comen.



Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre. Si no, ¿quién subiría la áspera cumbre de la vida con el pesado fardo de la miseria al hombro?"
Bécquer.
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