martes, 13 de diciembre de 2016

MISERICORDIA

MISERICORDIA.
Ya escribiré poco aquí, tengo esa edad en que Quevedo murió en un lugar de la Mancha, y, sería bueno volver al Carabanchel de Abajo, que decía Galdós en su "Misericordia" cuando mi barrio el primer poblado de en lo que es Madrid, era visitado por Galdós haciéndose pasar por Médico de la Higiene, se acercaba a la miseria,a las viviendas-pateras de aquella época, donde Benina mantenía a un musulmán enfermo con el limosneo y las sobras de las comidas de unas casas de una clase media-baja a las que a su vez ella ayudaba con sus limosnas.


Es el circulo vicioso, como este de "Rescatar a la Banca" ahora las Autopistas, antes las perforaciones petrolíferas en la mar donde no se halló ni sal. y hubo que pagarles el jardín que nadie les pidió.
España es la Misericordia de los pobres auxiliando a toda esta jauría de insaciables, de corruptos de vividores de lo público achicando el espacio del pobre hasta la extenuación.


Ya escribiré poco aquí, porque antes que llegue la neblina a mi escasa mente, no quiero como Azorín o Nieves Herrero, en mi ancianidad, haciéndole una Oda a Serrano Suñer o a Santiago Llorente. Hasta Pío Baroja , Don Pío, sucumbió a la dictadura.


Sólo Antonio Machado se mantuvo firme, Unamuno flaqueó, los poetas sociales auque seamos aficionados,debemos volver de donde nunca hemos salido, de donde hemos estado siempre, y sentarnos como León Felipe a ver pasar el cadáver de una niña inocente, o vislumbrar sin tocar el bello muslo de Sarita Montiel.


Misericordia, Galdós bajó a los infiernos de la hambruna, acompañado de polícías. Mi infancia sin polícías vio alzarse las chabolas del Carabanchel de Abajo, pero no conocí a otra Benina, aquella que con unas palabras finales, cura una depresión a una mujer, que solo tenía el miedo terrorífico de que sus hijos enfermaran y murieran, diciéndola que no morirán.


Hoy, los hijos son España, que no morirá, pero está enferma de corrupción en plena metástasis, nunca se robo tanto a un pueblo que jamás ha leído Misericordia.
JOSMAN.
Publicar un comentario