miércoles, 20 de mayo de 2009

LAURA OLIVA Y EL AUGURIO DEL LOCO.

Tanto he leído últimamente a Robert Graves, que, tuve un sueño, y en él un enfermo del psiquiátrico de Leganés nos auguró cuanto le profetizaron al Emperador Claudio a la edad de ocho años en Ancio.

 

Mi sueño fue una fotocopia de cuanto leí, porque se sueña con los deseos, con los miedos y las inseguridades, así como, con lo que gozamos y sufrimos y a veces hasta con lo que intuimos.

Al igual que lo ocurrido a Claudio, soñé  que cinco políticos de Leganés paseaban conmigo, o yo con ellos, por la zona norte del Lago del Butarque, de pronto unas águilas, nunca vistas  por estos lares, armaban un gran alboroto sobrevolando el citado lago, de pronto como les ocurrió a los hermanos y primos de Claudio, sobre los hombros de Gómez Montoya (PSL), Jesús Gómez, (PP) Raúl Calle, (IU) y Carlos Delgado (ULEG), y también sobre los míos, caían plumas de las águilas ensangrentadas, sin embargo, a Laura Oliva (Secretaria General del PSL local) le caía un pequeño lobezno, desprendido de las garras de una de las aves, que recogió en su brazos.

 

El paciente del psiquiátrico de Santa Isabel, auguró lo que se desprendía de aquella escena, señalando a la que yo bauticé como “La Regenta”.

 

Sabiamente nuestro loco, predijo sin vacilación: “Laura será la protectora de Leganés”

Yo, como Livila, (hermana de Claudio) me atreví a decir una barbaridad: ¡Qué pena de Leganés! Y ¡Ojala estemos los cinco muertos políticamente antes de que esto ocurra! Y

El enfermo, que “ese sería nuestro destino antes de que Laura ganara los comicios que la elevaran a primer cónsul  de nuestra polis”

 

Yo divagaba, los cuatro guardaron silencio pálidamente sorprendidos, si Claudio llegó a Emperador, ¿quien puede decir que ningún leganense, hoy ignorado, mujer u hombre pueda regirnos, mejor que se hace hoy?

 

Desperté  sudoroso, abrí la revista “La Plaza” y Laura Oliva no aparecía en la citada revista, pensé que estaría por La Cubierta investigando…

 

Tomé una infusión relajante y seguí viendo las plumas ensangrentadas sobre mis hombros, los políticos habían sido envueltos por una nebulosa misteriosa, y, al salir a la calle, encontré a un Ángel, dirigente vecinal de mi distrito, y sin contarle mi sueño me dijo: “Josman, al lobezno ya le crecerán los colmillos” como si Laura necesitara una mayor madurez, yo le contesté: Si, pero entre las monarquías de Tiberio y Claudio, mataron a Cristo…

 

Horas más tarde, en mi paseo vespertino, observé que El Butarque se ahogaba en un llanto de sed.

 

Las águilas ya eran gorriones, y el lobezno, simplemente un deseo de cambio necesario, en mi opinión.

 

Leganés, 20 de mayo de 2009

 

José Manuel García García  (JOSMAN)

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