miércoles, 14 de octubre de 2009

DE LA GRANDEZA DE TERESA A LA PEQUEÑEZ POLÍTICA. (II)

Los políticos si en verdad aman la democracia, a su patria o nación, o como quieran llamar a su lugar de nacimiento, o país de acogida, y a sus conciudadanos, pensarían más en estos valores humanos o humanistas que, en su poltrona, su coche oficial, los presuntos regalos, como los conocidos por el sumario en el caso Gürtel.

Los políticos y la política en algunos casos, se convierten en Empresas de Trabajo Temporal, donde como cargos de confianza, terminan por tener a medio partido acoplado, en otros casos, son tan inteligentes que acaban siendo funcionarios, aquellos que antes de serlo, y después, han sido y son militantes del partido de turno gobernante.

Hoy es así, antaño en mi infancia los bedeles de los ministerios eran mutilados leves de la falange o del llamado ejército nacional.

La democracia española heredó ese viejo vicio del régimen anterior, mi padre republicano asturiano, también encarcelado, solía decir ya en democracia: “dime quien es el alcalde, y te diré quien es el alguacil”

Yo conocí demasiado cerca a un caminero de obras públicas por haber pasado junto a José Antonio Primo de Rivera la última noche de la vida del creador de la Falange.

También conocí a una monja “la hermana Tomasina” que cuidaba leprosos en Perú, sin cobrar salario, -y que aún hoy me ayuda a mí,- ¿santidad? ¡No!, solamente un espíritu solidario.

Leganés 14 de octubre de 2009

JOSMAN.

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