jueves, 8 de octubre de 2009

MADRE, MADRE, SOPLA, CANTA...



Siempre escribo de mi padre,

¿y de mi madre? Inocenta,

en un alto en Valdilecha

descansa en mármol frío…

Mi madre genio y figura,

como yo, neuroticamente

brava, nerviosismo doloroso

que luego invade el alma.

Huracanes exteriores,

o ciclones de palabras,

después, en la desnudez

en la reflexión callada,

era ella, y soy yo, corchos en el oleaje,

sin peso, somos casi nada.

Ella y yo, iguales y distintos,

madre, madre, sopla, canta…

retórname un instante

tras tu voz de aquella infancia,

retórname a nuestras neuras,

en ellas somos, lo que fuiste,

lo que soy, y ¡basta!

Leganés, 8 de octubre de 2009

JOSMAN.

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