miércoles, 26 de agosto de 2009

LUZ DE VEJEZ Y DE INFANCIA.

Es la misma luz la de la infancia que la de la vejez, pero esa distancia es el poso esencial de lo vivido, en ocasiones vas con los rayos de la memoria a un ayer ya imposible, pero indudablemente, aquella luz primera, era una luz vivida pero no sentida, aunque estuviera llena de saltos, de paradas, de rotaciones y de correrías...

Sólo la luz de mi ocaso
me lleva a la de mi infancia,
melancolía, atmosfera limpia,
sin preocuparte de nada,
y dormir y despertar,
correr, rotar, parar, saltar
sin sueños, sin esperanzas;
madurar sin sospecharlo,
darse cuenta que se está
completo, y sin ninguna carga.

Umbral de mi vejez, gozo de mi niñez,
luz de ocaso y alborada,
las mismas, con su distancia.

Leganés, 26 de agosto de 2009

JOSMAN.
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