sábado, 5 de septiembre de 2009

EL AGUA DE LA VIDA NOS GOTEA.

Se abre y se cierra el grifo de la vida,

mis amores son un carrusel infinito,

el Arroyo de la Vega, se me va corriendo

de la memoria, como se va el vigor

de mis brazos, de mis piernas,

de mi corazón solitario, íntimo, acelerado,

que viviente muere un poco cada día.

El grifo de mi vida que abrió mi madre,

ya hace tanto tiempo, que rumiar en la niñez

me transporta a un viaje casi sideral,

vivo y vivimos a golpes de pasos,

de versos melancólicos, románticos y reivindicativos,

victoriosos, derrotados; dejando en la palabra escrita

gritos de silencio y un llanto plácido,

sin lágrimas que mecean por siempre

la cándida e inocente cuna del hombre.

El hombre es un niño en un rincón

inexplorado de su cerebro, que gobierna nuestro sino,

sin embargo, la mujer, es madre desde la primera

luz de su nacencia, su madurez es tan completa,

que se le abren los surtidores del amor,

de la ternura, de la razón, con el primer beso

de su primavera, es entonces cuando

nos asomamos al arco iris de su grandeza.

Por ello, hacemos poemas de amor, de lunas,

de espejos, de estrellas, mas tarde cuando

el látigo del mundo te cimbrea, te asomas a ella,

y aún amando, besas sombras, sólo sombras,

y el grifo coge aire, y sopla y tose,

y el agua de la vida nos gotea.

Leganés, 5 de septiembre de 2009

JOSMAN.

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